Por: Andressa Barbosa Catarinacho
La salida a las prácticas nos puede regalar experiencias formativas excelentes para que afiancemos nuestra mirada hacia las posibilidades profesionales en nuestro campo. Muchas veces nos preguntamos sobre nuestro qué hacer de orden práctico en esas diversas esferas educativas y formativas que coexisten por fuera de la educación formal y, en ese sentido, el trabajo con Inmerdome fue una perfecta oportunidad para notar muchos de los lugares en que un pedagogo podría ocupar en el contexto empresarial y organizacional, pero también cruzándose con la pedagogía museal, por el tipo de actividad que realizan, mostrando así la interrelacionalidad entre los subcampos en que podemos actuar. Con esa experiencia, aprendí la importancia de tener claridades conceptuales y disciplinares, ya que estamos en construcción de nuestro campo profesional en el país y necesitamos llevar lo que tenemos a las empresas y a cualquier contexto que vayamos a intervenir. De esa manera, el diálogo con estas instituciones y sujetos se vuelve más ágil y se potencializan las posibilidades. Un pedagogo no tiene que tener conocimientos sobre la física por detrás de la transmisión de energía eléctrica en zonas rurales, pero sí debe saber construir las estrategias, herramientas, instrumentos, etc. que les permitan realizar un proyecto educativo. No debemos saber aspectos administrativos específicos, pero sí podemos aportar en la gestión de conocimiento, en procesos formativos y muchas otras cosas. Sí, hay lugar para los pedagogos.
